La playa, todo el año

Hay pisos que llevan veinticinco años acumulando capas. De mobiliario, de decisiones tomadas deprisa, de luz que nunca ha terminado de entrar. Este apartamento era uno de ellos.

El cliente también lo tenía claro. Quería un puesto que funcionara igual un fin de semana de agosto que un mes de enero entero. Y esto lo cambia todo. Porque un espacio que se habita en serio, durante largas temporadas, no puede permitirse ser sólo bonito. Debe ser cómodo, práctico y fácil de vivir todos los días.

El reto era transformarlo sin tocar apenas nada. Sin obras, sin escombros.
A partir de ahí, el proyecto se plantea desde la simplicidad: aclarar, aliviar y dar continuidad a todo el espacio.

El nuevo parqué de roble, las paredes en blanco roto y los tejidos de lino construyen una base neutra y cálida. Tres elementos que hacen que la luz mediterránea no sólo entre, sino que se quede.

Las fibras naturales en las lámparas, en las sillas y en la decoración, refuerzan este aire mediterráneo con naturalidad. El mobiliario, de Kave Home, se integra sin hacerse protagonista. Y la tapicería, hecha a medida con quien conoce bien nuestra forma de hacer, es la pieza que el catálogo no podía dar y que acaba de redondear el conjunto.

El resultado es un espacio más luminoso, más ligero y fácil de vivir.
Un sitio que no distingue entre lunes y sábado.